La vida

R. D. Valencia

"Porque los que me hallan, hallan la vida" (Proverbios 8:35 V.M)

Todo lector serio de las Escrituras, puede ver como esta misma expresa con claridad, que, para que el hombre este en relación de paz con Dios y probando del beneficio de entenderle y regocijarse con El, debe tener una vida nueva.

En estos últimos tiempos Satanás engaña día tras día a las personas convenciéndoles que la vida puede ser encontrada en medio de este mundo inmerso en sus pasiones y es así que hallamos a una multitud de personas, realizando y buscando, en las más diversas acciones que les proporcione sensaciones intensas y novedosas . Más Dios en su Palabra nos declara cuan grave es esta situación, calificándoles como: " amadores de los deleites más que de Dios " (2 Timoteo 3:4). El pecado ha corrompido al hombre, y esta corrupción es tal, que nada bueno puede emanar de él, nada que pueda ser considerado delante de Dios. Con esto no se quiere decir que todos están hundidos en la depravación y el vicio. Hay sentimientos y afectos naturales que han sido pervertidos, por el egoísmo, y que están en peligro de ser, en cualquier momento, dominados por la tentación y las malas inclinaciones, los cuales harán una grave distancia entre Dios y el hombre, haciendo de este último una vida miserable y lastimera.

A este respecto con toda verdad escribe C H Mackintosh : "Satanás había engañado por completo a la mujer. Había dicho: - serán abiertos vuestros ojos, y sereís como dioses conociendo el bien y el mal-. Pero había suprimido una parte esencial de la verdad: Que conocerían el bien sin poderlo hacer, e igualmente conocerían el mal sin poderlo evitar. Este esfuerzo para mejorar su condición en el sentido moral resultó en hundirlos en un abismo."

De manera clara la Escritura nos enseña que la condición de los hombres es el de "Ajeno a la vida de Dios" y no hay por naturaleza, ningún impulso verdadero en su corazón hacia Dios. Por eso la declaración del Señor Jesús en la Palabra es tan reveladora y enfática : "os es necesario nacer de nuevo". El hombre mientras estuvo bajo prueba en las dispensaciones anteriores a la venida de Cristo, esta gran verdad no fue declarada tan ampliamente como lo fue después de su venida. Por eso se dice que El : " sacó a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio" (2Timoteo 1:10).

Por ello el modo del obrar de Dios desde la cruz de Cristo a través del evangelio, es dando la remisión de pecados basada en la expiación. Otorgando la vida eterna como don gratuito de Dios.

"el que no naciere de nuevo no puede ver el reino de Dios"(Juan 3:3). Aquí en Juan se nos habla de la vida como una posesión presente y como una decisión urgente. Con una grave consecuencia para aquel que no desea esta vida nueva, negándose totalmente

la participación en el reino de Dios, ni aún siquiera verlo. Todo esto es considerado porque el hombre está en la condición de muerte hacia Dios.

Pudiera alguno preguntarse ¿Cómo yo puedo obtener la vida eterna? Y hemos de responder, que es necesario oír la voz vivificante del Hijo de Dios: "El, de su voluntad, nos hizo nacer por la Palabra de verdad" ( Santiago 1:18); " siendo renacidos, no de simiente

corruptible, sino de incorruptible por la Palabra de Dios, que vive y permanece para siempre " (1 Pedro 1 :23). Por el nuevo nacimiento venimos a vivir para Dios, en Dios y con Dios. Somos rescatados de una muerte de transgresiones y pecados, a la vida, por tanto estamos en Cristo y nuestras vidas están escondidas con El en Dios.

La vida eterna se sustenta en aquel que ha consumado la obra de la expiación, que ha resucitado y ha ascendido victorioso sobre todas las cosas. Es en El que tenemos vida. Ninguna cosa ofrecida en este mundo para obtener la vida, podrá en lo más mínimo reemplazar esta bendita verdad. Sin este señalado Salvador nunca serán hallados el gozo, la paz y la vida. Así, que, si participamos de la vida que es en El. Siendo parte en los benditos frutos de su obra, somos verdaderamente nacidos de nuevo. De tal forma que somos

sacados de una muerte de transgresiones y pecados, a la vida.

Cuando uno está en esta vida nueva recibe la manifestación de la verdad al alma y, despierta pensamientos y sentimientos hacia el Hijo y al Padre, llevados por el Espíritu Santo, olvidando lo que queda atrás , un mundo estéril en cuanto a la vida en Dios. Más bien mirando lo que está adelante al Hijo de Dios manantial de vida eterna y de plena felicidad que se extenderá por siempre. Que sea, pues, la vida que vivimos, más de acuerdo con el carácter de la vida por la cual vivimos, que sea el gozo que tenemos más de acuerdo

con el gozo que emana de Cristo al otorgarnos esa vida nueva, que sea la esperanza que tenemos más de acuerdo al encuentro que tendremos con aquel que es la fuente de la vida eterna.

" La sangre de Cristo la obra efectuó,

la vida, justicia y perdón alcanzó;

si en Cristo confía el más vil pecador,

de eterna salud Dios le otorga el favor."