Tres Admirables Mujeres

Leslie M. Grant

La devoción fiel de muchas mujeres en las Escrituras, proveen un estudio de profunda bendición, no solamente a mujeres y jóvenes cristianas, sino también a hombres de bien. Nos proponemos considerar tan solo a tres de ellas en este articulo. La primera una esposa y madre en el Antiguo Testamento y las otras singulares mujeres en el Nuevo Testamento. La primera es llamada “Una mujer importante”, pero las otras son importantes también, por causa del lugar que han tomado de humilde sujeción al Señor Jesús.

La Admirable Mujer de Sunem

Esta querida hija de Dios nos es presentada en 2Reyes 4:8-37. La gracia de Dios esta trabajando dentro de su corazón, esto se hace evidente, en la manera en que ella discierne en hacer lo correcto en cada una de sus situaciones.

Lo más vital de esta primera consideración:

Su Actitud Hacia el Señor

Ella no era “sin temer ninguna amenaza” como una mera esclava (1Pedro 3:6), pero si como una fiel y sumisa esposa, hace su petición “Ruégote pues que hagamos un cuartito en lo alto, sobre la pared de la casa” (2Reyes 4:10 V.M.). En su carácter sencillo se dirige al corazón de su esposo. Con seguridad podría confiar en él. Después cuando él pregunta, ella ya ha ido al hombre de Dios y ha vuelto nuevamente, entonces con toda sencillez le dice “esto estará bien” y el no preguntó más (vers.22-23). Ella sabía las cosas del Señor, sabía que no era ella tan importante, como si lo era él (su esposo), y que el no podría entrar en las perturbaciones a través de la cual su alma se encontraba atravesando, como tampoco podría él dar respuesta a su necesidad. Como sí lo podía hacer el hombre de Dios. Por tanto ella no dirá a su esposo que su hijo a muerto. Su sabiduría y el control de si misma en esto es notable.

Su Actitud Hacia su Hijo

Cuando Elías le dijo a ella que tendría un hijo dentro de un año, ella no podía creerlo. Es claro que ella había añorado un hijo, pero tenía que decidir ser feliz sin uno, ya que su marido era viejo. En el nacimiento de su hijo, no hay dudas, en cuanto a su amor por este, era puro y perfecto.

No vemos de ella a una madre posesiva, o con temores por la seguridad de su hijo. Es así como ella le ha permitido acompañar a su padre en el tiempo de la cosecha. Cuando el niño se queja de su cabeza, su padre sabía donde enviarle. ¡En los momentos de problemas, cuán bueno es para un hijo tener una madre cariñosa!.

Tiernamente ella lo tenía en sus rodillas hasta que murió. Pero podemos notar que en su amor por él, no se encuentra descontrolada hasta estar abatida. Sin dudas, en el profundo sentimiento de este inesperado pesar, ella tiende al niño sobre la cama de Elías y sale (vers. 21). Solamente la fe en el Dios vivo podía sostenerla en tal hora. No hay dudas en su interior, ella realiza una verdad de gran importancia para todos los padres, y es: nuestros hijos no son en realidad nuestros, más del Señor son. Él tiene derechos soberanos sobre cada uno de ellos. Aunque los ha confiado a nosotros por un tiempo, a su vez eventualmente debemos entregarlos a lo alto y dándolos a lo alto, nos encontraremos a menudo que los ganaremos otra vez de manera espiritual, lo cual es lejos lo mejor.

Más bien que estando en pánico, ella se ha movido con deliberada calma en la preocupación por su hijo. Haciendo una realidad que el hombre de Dios (tipo de Cristo) era su recurso. Después cuando su hijo fue restituido a la vida por Elías, su corazón estaba tan lleno que ella solo podía rendirse a sus pies y humillarse hasta el suelo mismo, sin pronunciar palabra alguna (Vers. 37).

En todo esto, ¿En su actitud hacia el esposo y hacia su hijo, no vemos claramente resuelta su actitud hacia el Señor?. Esto es la influencia que prevalece y el dulzor impregnado en su natural comunión. Podemos tener la gracia de seguir su fiel ejemplo.

María de Betania

María comparte la misma actitud cariñosa que hemos visto, hacia el Señor y mucha paz que proviene, no de la mera naturaleza humana, sino del mutuo conocimiento con el Señor Jesús. Se nos muestra en Lucas 10:38-42, a ella sentada a los pies de Jesús y oyendo su palabra, ¡Preciosa ocupación!. Nos es evidente que ella vivía en el hogar de su hermana Marta, la cual era dulce. Sin embargo, Marta esta quejándose al Señor sobre María, porque no le ayuda. Pero de nada se queja María acerca de Marta. Quizás, María al escuchar al Señor su palabra, esta le había llevado a un buen resultado.

¿Puede una mujer soltera servir al Señor de manera aceptable? El Señor mismo ha de responder la pregunta con palabras de amor, “María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada” (vers. 42). Este servicio no parece gustarle a Marta, pero la atención seria de todo corazón por parte de María a la Palabra de Dios, es precioso a los ojos del Señor. Nosotros podemos pensar en ser pujantes haciendo cosas para el Señor, pero esto nos hará tomar poco tiempo para una quieta meditación en su Palabra, pues por medio de esta el Señor nos hará limpios y aprobados.

Después encontramos a María a los pies del Señor con un profundo pesar en su corazón (Juan 11:32). En ese momento ella estaba apesadumbrada y perpleja, porque el Señor no había venido a Betania, al oír que su hermano Lázaro estaba enfermo. Más aún ella espero hasta que murió. Ella no podía comprender esto en aquel momento, pero seguramente lo ha comprendido bien una vez que el Señor Jesús ha levantado a Lázaro de entre los muertos. El no podía ser resucitado, a menos que hubiese muerto y el pesar de ella, fue cambiado a un gozo maravilloso.

Nuevamente le vemos a ella a los pies del Señor (Juan 12:3), pero esta vez no estaba en aflicción, ni tampoco aprendiendo de Él. Ella esta allí con su corazón pleno en acción de gracia y ungiendo sus pies con precioso ungüento. Ni siquiera los discípulos han entendido esto. Primero es Judas el que se queja por esto y luego los otros se le unen también (Mateo 26:8). Pero ella era una verdadera adoradora y el Señor la defiende de un modo admirable, aprobando lo que ella ha hecho, diciendo: “...pues ha hecho conmigo una buena obra” (Mateo 26:10-13). Su acto es quizás la mas preciosa imagen del culto de adoración, que esta registrado en las Escrituras. No hemos leído de ningún hombre haciendo tal cosa. Verdaderamente están allí estas devotas mujeres, sin contar con una larga narración. Si nosotros literalmente no podemos ungir sus pies, si podemos ciertamente en alguna medida, imitar esta adoración al Señor.

María Magdalena

Ella tal vez no tiene la misma calma y el carácter meditativo de María de Betania. Con cuanta diligencia ella buscaba aprender la Palabra de Dios no podemos cuestionar. El nivel de su inteligencia y el poder de su razonamiento no podría ser tan alto como el de otros, pero esto no nos sorprende “... de quién había echado fuera siete demonios” (Marcos 16:9 V.M.).

Su vida previa fue terrible, no tan degradada, pero sufriendo el cautiverio bajo el poder de satanás. Los hábitos de un estudiante que tiene tal pasado, no se desarrollan efectivamente.

De todas maneras, en Juan 20:1-18, nos es dado una hermosa secuencia de su inamovible devoción al Señor Jesús. Esta debería hablar a toda mujer y a todo hombre. Ella se ha unido con otra mujer y así juntas han de venir ha ungir el cuerpo del Señor Jesús, más encontró que el cuerpo no estaba. Ella no comprende esto y tampoco cuando ve a ambos ángeles en la tumba. Mas no esta impresionada por lo que ha visto. Pero sí esta preocupada, porque no está el Señor. Cuando Jesús mismo se dirige a ella, mas ella cree que se trata del hortelano y se aleja de él. Es ahí cuando el Señor con toda simplicidad le dice: “María”. Inmediatamente ella le reconoce y parece ser que quería ir, y aferrarse de él. Entonces él le tiene que decir “no me toques”, porque aún no había subido a su Padre. Pero si le da un maravilloso mensaje, para que lo hiciese saber a los discípulos: “mas vé a mis discípulos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, y a mi Dios y vuestro Dios” (Juan 20:17 V.M.).

Sin dudas María pensó que la comunión era la misma, de cuando ella le había conocido, antes de resucitar. Sin embargo, ella podrá conocerle más sobre esta nueva base. Ella podrá tener una mejor comunión y más bendecida, con aquel que ha ascendido al Padre. Ahora sabemos como se nos derrama de lo suyo. Ella lo tendrá ahora en el cielo, como la bendita cabeza de una nueva creación, en la cual él tiene a los discípulos como sus hermanos. Maravillosa es esta dulce gracia que proviene del Señor Jesús. El se ha revelado de este modo, no al hombre mas inteligente o poderoso, sino a una mujer, cuyo afecto por EL, no estaba dividido y era verdadero. Ella es el primer testigo de su resurrección (Marcos 16:9). Bien podríamos todos nosotros, mujeres y hombres, tenerle la misma devoción de amor.

Estas tres mujeres, tenían posiciones y circunstancias diferentes, como en realidad ocurre con todos los creyentes. Pero cada una tenía su lugar especial, en el que ellas podían expresar la realidad de su comunión al Señor. Cada uno de estos ejemplos son encantadores para todos nosotros.

L.M.Grant

Traducido: Denis Valencia

16 de Mayo de 2002.