La Iglesia en la actualidad

Michael Hardt

7.1 ¿Qué significa la palabra “iglesia”?

7.2 ¿Qué es la Iglesia?

7.3 ¿Cuándo comenzó a existir la Iglesia?

7.4 ¿Hay en el Antiguo Testamento alguna revelación acerca de la Iglesia?

7.5 ¿Quiénes forman la Iglesia hoy en día?

7.6 ¿Cómo llegamos a ser miembros de la Iglesia?

7.7 ¿Por qué el Nuevo Testamento utiliza figuras para describir a la Iglesia?

7.8 ¿Qué significan las expresiones: “Cuerpo de Cristo”, “Casa de Dios”, y “Esposa de Cristo”?

7.9 ¿Qué debemos entender por «Iglesia de Dios en tal o cual lugar»?

7.10 ¿Qué significa «estar reunidos hacia el nombre del Señor»?

7.11 ¿Qué es una reunión de Iglesia (o Asamblea)?

7.12 ¿Quiénes conducen las reuniones? (¿Es éste el rol de los pastores y/o ancianos?)

7.13 ¿Quién debe ministrar la Palabra?

7.14 ¿Cuál es la diferencia entre los dones y los oficios?

7.15 ¿Debemos nombrar ancianos hoy en día?

7.16 ¿Qué dones son mencionados en el Nuevo Testamento?

7.17 Los dones de milagros

7.18 ¿Qué queremos significar cuando nos referimos a «la ruina de la Iglesia»?

7.19 ¿Cómo se puede mostrar unidad en tiempos de ruina y fragmentación?

7.20 ¿Quién debe ser recibido para el partimiento del pan?

7.21 ¿Cuál es la relación entre asambleas locales?

7.22 ¿Qué es la disciplina en la Asamblea?

7.23 ¿Qué es una secta?

7.24 ¿Somos «nosotros» una denominación?

7.25 ¿Cómo nos relacionamos con otros cristianos que no se reúnen con nosotros?

7.26 ¿Qué es más importante: que seamos doctrinalmente correctos o que seamos fieles al Señor?

 

 

 

7.1 ¿Qué significa la palabra “Iglesia”?

La palabra griega ‘ecclesia’ significa ‘llamados aparte’. La Iglesia no tiene nada que ver con el mundo. Es celestial, llamada fuera de este mundo para pertenecer sólo a Cristo.

 

7.2 ¿Qué es la Iglesia?

La Palabra de Dios sólo reconoce una Iglesia. Esta Iglesia está formada por todos los creyentes, quienes han creído en «el evangelio de la salvación» (Efesios 1:13). Ellos han sido unidos juntos en un cuerpo por el Espíritu Santo, y no por ser miembros de una organización, sino por la acción del Espíritu Santo (Hechos 2:47; 1.ª Corintios 12:13 y Efesios 1:23).

7.3 ¿Cuándo comenzó a existir la Iglesia?

La Iglesia comenzó a existir el día de Pentecostés, cincuenta días después de la resurrección del Señor (Hechos 2). ¿Porqué la Iglesia no existía antes? Porque el Señor debía morir, resucitar y ser glorificado antes de enviar el Espíritu Santo (Juan 7: 37-39). En Mateo 16 es todavía un hecho futuro: “Sobre esta roca edificaré mi iglesia” (v. 18). ¿Porqué no comenzó a existir más tarde? Comenzó en Hechos 2, el día de Pentecostés, pues leemos al final de este capítulo que “el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (v. 47). De manera que la iglesia existía entonces.

7.4 ¿Hay en el Antiguo Testamento alguna revelación acerca de la Iglesia?

No. El misterio de Cristo y la Iglesia“no se dio a conocer” (Efesios 3:5) en el Antiguo Testamento. Al apóstol Pablo le fue encomendada la tarea de comunicar este misterio (Efesios 3: 2,7,8). El Antiguo Testamento presenta tipos de la Iglesia (por ejemplo, Rebeca); pero, sin la luz del Nuevo Testamento nadie podría reconocer en estas figuras del Antiguo la verdad de la Iglesia.

7.5 ¿Quiénes forman la Iglesia hoy en día?

La Iglesia está formada por todos los que han creído el evangelio de su salvación (Efesios 1:13) y han sido unidos en un cuerpo (1.ª Corintios 12:13), sin importar si son judíos o gentiles de nacimiento.

 

7.6 ¿Cómo llegamos a ser miembros de la Iglesia?

Usted no debe hacer nada. Si es creyente ya es un miembro de la “Iglesia del Dios vivo”, la única Iglesia reconocida en el Nuevo Testamento. Usted no necesita «unirse» a nadie en ningún lugar en especial. Un verdadero creyente ya es un miembro del cuerpo de Cristo (1.ª Corintios 12:12).

 

7.7 ¿Por qué el Nuevo Testamento utiliza figuras para describir a la Iglesia?

¿Cómo podría explicarle usted a un pigmeo de la selva ecuatorial qué es un avión, si esta persona nunca ha visto uno? Sin dudas, usted utilizará figuras; por ejemplo, le dirá que un avión es como un enorme pájaro pero hecho de metal, que no puede descender en los árboles, que se alimenta con gasolina, etc. Todo esto podría darle al pigmeo una idea aproximada de cómo es un avión. De la misma manera, Dios usa términos que nos resultan familiares (cuerpo, esposa, casa) para explicarnos cómo es la Iglesia.

7.8 ¿Qué significan las siguientes expresiones?

La Iglesia es el cuerpo de Cristo: Cuando Dios dice que la Iglesia es como un cuerpo, desea enseñarnos que (ver 1.ª Corintios 12):

  • los creyentes somos miembros diferentes con funciones diferentes.
  • Hay unidad, tal como los miembros de un cuerpo forman un todo.
  • Y, lo más importante, la cabeza de este cuerpo es Cristo (ver respuesta 3.10).

La Iglesia es la casa de Dios:

En toda casa, todo debe estar dispuesto de manera tal que pueda agradar al dueño de la casa. Por lo tanto, en la casa de Dios:

  • Hay un orden que debe ser observado (1.ª Timoteo 3:15).
  • La gloria de Dios puede ser vista y Él debe ser glorificado allí (Salmo 26:8)
  • Todo debe ser santo (Salmo 93:5).

Las referencias mencionadas de los Salmos se aplican, por supuesto, a la Casa de Dios en el Antiguo Testamento; pero, ellas muestran que la gloria y la santidad están vinculadas a la Casa de Dios en general. La Iglesia es la habitación de Dios hoy (Efesios 2:19-22).

La Iglesia es la esposa de Cristo:

La figura de la esposa nos hace pensar en algo afectivo, en una relación indisoluble, exclusiva e íntima (Génesis 2:24). Nos enseña que:

  • hay una relación de amor entre Cristo y la Iglesia (Efesios 5:25).
  • Los afectos de la Iglesia no pueden estar divididos, sólo deben ser para Cristo (2.ª Corintios 11:2).
  • Además, la esposa tiene un deseo muy particular: ¡que el esposo venga! “Sí, ven, Señor Jesús” (Apocalipsis 22: 17-20).

 

7.9 ¿Qué debemos entender por «Iglesia de Dios en tal o cual lugar»?

Debemos entender que la iglesia de Dios puede ser vista en su aspecto universal (Efesios 1:22-23) o en su aspecto local (1.ª Corintios 12:27), el que nos concierne ahora. La Iglesia de Dios en una localidad (aspecto local) es la expresión local de la Iglesia de Dios como un todo (aspecto universal). La Iglesia de Dios en una determinada localidad abarca a todos los creyentes que hay en dicho lugar. Es una parte de la Iglesia de Dios (ver pregunta 7.2).

En épocas pasadas (por ejemplo, en la época del Nuevo Testamento) era fácil identificar a la iglesia local porque los cristianos se reunían en un mismo lugar, y si eran muchos como para reunirse en un mismo lugar, se reunían en diferentes casas, pero todos en comunión los unos con los otros. Ellos eran así reconocidos como cristianos, y a ningún incrédulo se le hubiera ocurrido reunirse con ellos (Hechos 5:13). Si estos creyentes eran demasiado numerosos para reunirse en un solo lugar, lo hacían distribuyéndose en distintas casas, pero siempre continuaban en comunión los unos con los otros.

En la época actual la situación es más complicada (aun cuando los principios de Dios siguen teniendo plena vigencia). Los hombres han formado iglesias, organizaciones, sectas, etc., y han creado membresías que no tienen nada que ver con la pertenencia al cuerpo de Cristo que tiene todo creyente. En consecuencia, ¿cómo podemos ver o mostrar hoy en día la Iglesia de Dios en un determinado lugar? Únicamente cuando se reúnen todos aquellos creyentes que voluntariamente desean reunirse sobre la base de las Escrituras, pero teniendo en cuenta que todos estos que se reúnen así quizá no sean toda la iglesia en ese lugar.

 

7.10 ¿Qué significa estar «reunidos hacia el nombre del Señor»?

El cristiano debe hacer todas las cosas en el nombre del Señor, incluso comer y beber (Colosenses 3:17). Pero si desea reunirse hacia el nombre del Señor (Mateo 18:20), entonces el Señor debe ocupar el centro de la reunión, debe estar allí donde Él puede dirigir directamente todas las cosas y ser el foco de toda la atención. Usted se puede reunir hacia el nombre del Señor únicamente si reconoce su plena autoridad. En resumen:

  1. “Donde” : un lugar divino (Deuteronomio 12).
  2. “Dos o tres”: un testimonio suficiente para Cristo.
  3. “Congregados ”: el poder divino, (congregados por el Espíritu Santo).
  4. "Congregados": la unidad divina
  5. “En (o hacia) mi nombre” : Cristo, el nombre que congrega.
  6. “Allí estoy yo” : la Persona y la presencia divina.
  7. “En medio de ellos”: el centro divino.

En conclusión, para reunirse de acuerdo con Mateo 18:20 es necesario que el Señor sea el centro de la reunión, que el cuerpo de Cristo sea la base, y que la autoridad del Señor sea reconocida en separación del mal.

 

7.11 ¿Qué es una reunión de iglesia (o asamblea)?

Es la que se lleva a cabo cuando “toda la iglesia” se reúne en un solo lugar (1.ª Corintios 14:23) como ‘asamblea’ o ‘iglesia’ (1.ª Corintios 11:18). La reunión de “toda la iglesia” se refiere, por supuesto, a la reunión de todos aquellos aptos para tal fin y que tienen el deseo de hacerlo. En el Nuevo Testamento tenemos al menos tres propósitos para llevar a cabo las reuniones de asamblea:

  • Para partir el pan (Hechos 20:7; 1.ª Corintios 11: 24-26).
  • Para orar (Hechos 12: 5-12 y Mateo 18: 19-20).
  • Para edificación (1.ª Corintios 14: 5, 12, 22-25).

 

7.12 ¿Quiénes conducen las reuniones? (¿Es éste el rol de los pastores y/o ancianos?)

Cuando los creyentes se reúnen “hacia su nombre” (Mateo 18:20), el centro de la reunión debe ser Cristo (ver respuesta 7:10). Él dirige todas las actividades. Esta reunión no está liderada por un hombre. Cristo es el que gobierna (1.ª Corintios 12:5), y el Espíritu Santo dirige, opera y da a cada uno “como él quiere” (1.ª Corintios 12: 11). Allí hay libertad para que cada uno de los hermanos [1] pueda aportar algo: indicar un himno, orar audiblemente o presentar la Palabra para edificación (1.ª Corintios 14: 26-33).

 

7.13 ¿Quién debe ministrar la Palabra?

Cuando hablamos del ministerio de la Palabra (Hechos 6:4), nos referimos a la enseñanza y a la predicación de la Palabra de Dios a los creyentes. Esto debe ser hecho por personas que han recibido un don que los capacite a tal fin (maestros y pastores). Este ministerio tiene también un carácter profético: una palabra de Dios dirigida a la conciencia del pueblo de Dios. Las Escrituras no enseñan acerca de iglesias en las que hay un «ministro». En Antioquia, había “profetas y pastores” (no «un» pastor ,ministro, clérigo o sacerdote, Hechos 13:1). Pablo les decía a los Corintios: “¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina... Hágase todo para edificación” (1.ª Corintios 14:26) Todo debe ser hecho en amor, y con el santo temor que nos inspira la presencia de Dios.

 

7.14 ¿Cuál es la diferencia entre los dones y los oficios?

Los dones son aptitudes espirituales (don de maestro, de evangelista, etc.). Los oficios son cargos o responsabilidades, como las que ejercen los diáconos o los ancianos. Los dones son dados para todo el cuerpo de Cristo (Efesios 4:11-12); de manera que un maestro, por ejemplo, puede enseñar en otras ciudades o países, pero los oficios son dados para una determinada localidad: “...ancianos en cada ciudad” (Tito 1:5). “Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros” (1.ª Pedro 5: 1-2).

 

7.15 ¿Debemos nombrar ancianos hoy en día?

En el Nuevo Testamento, podemos apreciar que los ancianos siempre fueron nombrados por los apóstoles (Hechos 14:23) o sus delegados (Tito 1:5), quienes tenían un mandato expreso de parte de un apóstol para proceder así. En nuestros días, ya no hay apóstoles (porque para ser un apóstol era requisito haber visto al Señor, Hechos 1: 21-22 y 9: 4-6, cfr. 1.ª Corintios 15:8). En consecuencia, tampoco hay delegados apostólicos que puedan nombrar ancianos. Aun así, hay hombres que cumplen con los requisitos que se les exige a los ancianos (1.ª Timoteo 3: 1-7). Una lectura cuidadosa de la lista de las calificaciones necesarias para ser un anciano nos hace pensar que no es muy usual encontrar hombres así. Pero, todos aquellos que sí cumplan con los requisitos, podrán hacer la obra de ancianos, sujetándose a ellos los demás (1.ª Pedro 5:2 y Hechos 20:28).

 

7.16 ¿Qué dones son mencionados en el Nuevo Testamento?

En Efesios 4 son mencionados cinco dones principales de los que Cristo ha dado a su Iglesia:

  • Apóstoles : hombres que habían visto al Señor (Hechos 1:22 y 9:4-5).
  • Profetas : aquellos que profetizaban (presentaban la Palabra al pueblo). Antes de que el Nuevo Testamento fuera completado, los profetas tenían revelaciones (Efesios 3:5). Pero ahora que la Biblia está completa, la revelación también lo está. De todas formas, el ministerio profético todavía se ejerce: una palabra de Dios para una circunstancia determinada, para edificación y siempre sobre la base de las Escrituras (1.ª Corintios 14:34)
  • Evangelistas : predican el Evangelio a los pecadores perdidos, los llevan al Señor y a Su Asamblea. Un buen ejemplo lo tenemos en Felipe, el evangelista (Hechos 21:8) y sus actividades descritas en Hechos 8.
  • Pastores : cuidan a las personas tal como un pastor pastorea a las ovejas del rebaño. Hoy en día se puede entender por «pastor» algo muy diferente: una especie de “hombre orquesta”, a menudo el hombre que está a cargo de una iglesia, pero que no se trata del pastor que presenta la Biblia. Notemos que esta palabra se menciona una sola vez en las Escrituras en singular, y que luego lo hace en plural (Efesios 4:11).
  • Maestros : tienen la capacidad de presentar la Palabra de Dios de tal manera que los corazones de los oyentes arderán por conocer más de la verdad (Lucas 24:27,32).

Como complemento de estos dones, hay otros presentados en 1.ª Corintios 12 y Romanos 12. Notemos que ninguno de estos pasajes nos da una lista completa de todos los dones.

 

7.17 Los dones de milagros

  • ¿Qué función cumplían? ¿Por qué Dios los dio? ¿Para evangelización? ¿Para brindar un espectáculo emocional? ¿Para reducir los sufrimientos de los creyentes? Ninguna de estas cosas. Dios dio señales milagrosas para demostrar que había comenzado una nueva etapa. El tiempo de la ley había terminado. Dios formó a la Iglesia por el Espíritu Santo. De manera que el día de Pentecostés (comienzo de la Iglesia) los discípulos fueron capacitados por Dios para hablar en lenguas extrañas con otras personas que no las comprendían. ¿Quién podría negar que Dios mismo dirigía tales manifestaciones? Notemos bien que las “lenguas” eran una señal dada sólo para los judíos (1.ª Corintios 14:21). En otras oportunidades ellos hicieron milagros de sanidades (Hechos 3), pero no para aliviar los sufrimientos de los creyentes, sino como señal para los incrédulos (Hechos 4:16,30 y Hebreos 2:4).
  • ¿Cuál es el rol de los dones de milagros en nuestros días? Los dones de milagros fueron dados para el principio (Hebreos 2: 3-4) Ellos eran una prueba visible de que la Iglesia era una obra de Dios, algo completamente nuevo, un nuevo comienzo. Por cierto, Dios puede seguir obrando milagros hoy en día, y de hecho lo hace. Pero esto es diferente a que alguien ejerza un don de milagros. ¿Y qué se puede decir acerca de las lenguas? Bien, déjeme preguntarle: ¿conoce usted a alguna persona que pueda hablar una lengua que nunca haya aprendido (porque esto era lo que sucedía en Hechos 2)? Y con respecto a los lugares donde las personas afirman hablar en lenguas, ¿respetan ellos las enseñanzas presentadas en 1.ª Corintios 14? ¿Traducen todas sus exposiciones (vv. 13 y 27)? Algunos lo intentan, pero sin embargo no podemos considerarlo auténtico ya que no hay una interpretación. ¿Están utilizando estas señales para los incrédulos (1.ª Corintios 14:22)? ¿Guardan silencio las mujeres en la iglesia (v.34)? Si Dios da un don (tal como está descrito en el Nuevo Testamento), nosotros debemos reconocerlo. Pero debemos tener mucho cuidado con los dones falsificados que algunos pretenden presentar como dones legítimos, pero que en realidad están muy lejos de la enseñanza de la Palabra de Dios.

 

7.18 ¿Qué queremos significar cuando nos referimos a «la ruina de la Iglesia»?

Queremos decir que el testimonio de la Iglesia ha cambiado mucho desde que Dios lo estableció al principio, en Pentecostés. Los cristianos se han fragmentado en diversos grupos. Muchos se han convertido en miembros de distintas organizaciones, en lugar de actuar sencillamente como miembros del cuerpo de Cristo. Hoy en día, el mal en la profesión cristiana se presenta de diferentes formas:

  • Mal eclesiástico («ministros» nombrados etc.)
  • Mal doctrinal (cuando atacan a la persona de Cristo, su impecabilidad, su encarnación, su humanidad, su obra, la salvación, y otras cosas más). En algunos lugares se cuestiona la inspiración de las Escrituras (ver capítulo 8)
  • El mal moral es tolerado, todo parece estar en una espiral descendente... Además, muchos cristianos objetan estas formas del mal, pero permanecen asociados a ellas.

 

7.19 ¿Cómo se puede mostrar unidad en tiempos de ruina y fragmentación?

¿El hombre echó a perder todo lo que le fue confiado? Sí, pero esto no significa que sea imposible practicar los principios bíblicos. Aun cuando los hombres formen organizaciones, usted igualmente puede reunirse como lo enseña la Biblia: alrededor del Señor Jesús (Mateo 18:20) y comprendiendo que los creyentes somos miembros del cuerpo de Cristo (1.ª Corintios 12: 12,13). Pídale al Señor, Él le mostrará a otros creyentes que también desean reconocer a Jesús como el Señor. Reúnase con ellos y sencillamente ponga en práctica las enseñanzas de la Palabra de Dios con Su ayuda y por Su gracia. Pero, recuerde que usted no estará formando una nueva Iglesia. Dios ya ha formado a la Iglesia hace mucho tiempo y esto es plenamente suficiente. Hoy en día, nosotros simplemente debemos reconocer lo que ha hecho Dios.

 

7.20 ¿Quién debe ser recibido para el partimiento del pan?

Pues bien, todos los creyentes que no presenten impedimentos. ¿Por qué todos los creyentes? Porque es un privilegio de cada miembro del cuerpo de Cristo (1.ª Corintios 10:17). ¿Y por qué puede haber impedimentos? ¿Cómo puede suceder esto? Pues bien, hay tres razones principales:

  • Mal moral: Por ejemplo, el hombre de 1.ª Corintios 5, que tuvo que ser “quitado” a causa de su conducta inmoral.
  • Mal doctrinal: Si alguien no trae la doctrina de Cristo (2.ª Juan 9-11), usted no debe recibirlo en su casa, mucho menos celebrar el memorial del Señor con él. El mal doctrinal es “levadura” (Gálatas 5:9).
  • La asociación con el mal: Aquel que recibe al hereje y le dice “¡bienvenido!” (2.ª Juan 9-11) participa en sus malas obras. Aquellos que visitaban el templo de los ídolos en Corinto participaban de “la mesa de los demonios”, aun cuando ellos en sí no creían en aquellos ídolos (1.ª Corintios 10: 19-22). Léase también: 1.ª Corintios 15:33; Apocalipsis 2:14.

 

7.21 ¿Cuál es la relación entre asambleas locales?

Una asamblea local (o iglesia) es una parte de toda la Iglesia de Dios (1.ª Corintios 1:2). Las asambleas locales por lo tanto actúan en armonía (así como los miembros del cuerpo humano trabajan unos con otros y no unos contra otros). Obviamente, el cuerpo no está compuesto por asambleas, sino por individuos —sin olvidar que todos los que componen las asambleas locales son miembros de un mismo cuerpo. Hay “un cuerpo” (Efesios 4:4), y una Cabeza en los cielos, Cristo mismo, quien desea dirigir a los creyentes y a sus asambleas según sus pensamientos, manteniendo a los suyos en armonía. La asamblea local es sólo la expresión y representación de toda la Iglesia de Dios (1.ª Corintios 10:17; 12:27; ver respuesta 7.9). Cuando una asamblea local toma una decisión (por ejemplo, disciplinando o recibiendo a la comunión práctica a un creyente), entonces esto es “atado” también para todas las demás asambleas: “Todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo” (Mateo 18:18). Pablo enseña que las instrucciones que él imparte a los Corintios sean atadas también en otros lugares (1.ª Corintios 1:2; 4:17; 7:17; 11:16).

 

7.22 ¿Qué es la disciplina en la asamblea?

El objetivo de la disciplina en la asamblea es ayudar a restaurar a una persona que ha obrado de una manera que no se condice con la doctrina y la práctica cristiana. Cada caso requiere un tipo particular de disciplina. Hay varias clases:

      • La restauración de aquel que es sorprendido en alguna falta: Gálatas 6:1-2
      • Cuando se debe amonestar y separar a alguien que anda desordenadamente: 1.ª Tesalonicenses 5:14; 2.ª Tesalonicenses 3: 6, 14-15.
      • En algunos casos se debe hacer una reprensión pública: 1.ª Timoteo 5: 20; Gálatas 2: 11-14.
      • Cuando hay que separarse de los que causan divisiones y enseñan herejías: Tito 3: 10-11; Romanos 16:17.
      • Silenciar a aquellos que enseñan doctrinas extrañas: 1.ª Timoteo 1: 3-4; Tito 1: 10-11.
      • Cuando un creyente peca contra otro: Mateo 18:15.
      • La excomunión de personas malvadas —la forma más grave de disciplina en la asamblea. La asamblea debe reconocer con humillación que ya ha hecho todo lo posible y debe dejar el caso en las manos de Dios: 1.ª Corintios 5.

7.23 ¿Qué es una secta?

La palabra «secta» es utilizada de diferentes maneras:

El mundo se refiere a una secta cuando tal grupo no pertenece a alguna de las grandes religiones oficiales. El Cristianismo, en sus comienzos, fue clasificado como una secta (Hechos 24:14; 28:22). Originalmente, esta palabra se refería a las distintas «escuelas» o «partidos» que se fundaban sobre las opiniones de sus líderes. En este sentido, se forma una secta sobre la base de alguna doctrina especial (o cuando una doctrina bíblica es enfatizada en exceso), estableciendo como requisito primordial para pertenecer a dicha secta que la persona exprese su pleno acuerdo con la doctrina enseñada allí. En Corinto existía la tendencia de elegir y seguir con favoritismo a ciertos maestros (1.ª Corintios 1: 11-13; 3:3-5), y corrían el peligro de que tal espíritu llevara a la creación de sectas (ver 1.ª Corintios 11: 18-19).

Ahora bien, ¿qué es lo que verdaderamente hace que un grupo de cristianos pueda ser considerado una ‘secta’? Principalmente, dos cosas:

Una es crear formalmente una organización a la cual una persona debe pertenecer antes de gozar de la comunión con los otros ‘miembros’.

La otra es que se imponen condiciones a aquellos que son recibidos en comunión —no los requisitos bíblicos en cuanto a un andar puro en lo que se refiere a la doctrina y a las asociaciones—, sino condiciones no bíblicas, como por ejemplo la obligatoriedad de vestir de una manera especial.

 

7.24 ¿Somos «nosotros» una denominación?

Si usted participa de una denominación (una organización con un nombre), es mejor que deje de hacerlo. Los primeros cristianos no tenían un nombre particular, ellos sencillamente eran reconocidos como “cristianos”, puesto que el afecto y los intereses de todas las personas nuevas que ellos traían a Cristo, estaban puestos sólo en Él. Debemos contentarnos con ser, sencillamente, miembros del cuerpo de Cristo.

 

7.25¿Cómo nos relacionamos con otros cristianos que no se reúnen con nosotros?

Todos ellos son nuestros hermanos y hermanas en Cristo. Quizá no podamos caminar junto a ellos (ni partir el pan con ellos), pero los amamos. ¿Cómo podemos mostrar dicho amor? ¡Buscando lo mejor para ellos! Tratando de ayudarlos fraternalmente para que ellos puedan tener edificación cristiana y que su fe se fortalezca. Esto a veces requiere que se les enseñe la Palabra de Dios.

7.26 ¿Qué es más importante, que seamos doctrinalmente sanos o que seamos fieles al Señor?

Ninguna de las dos conductas puede subsistir sin la otra, por lo tanto: ¡necesitamos ambas cosas! La doctrina sin devoción puede ser comparada a un esqueleto sin carne. La devoción sin doctrina es como un cuerpo sin un esqueleto que la sostenga.

 

 

[1] Las hermanas deben guardar silencio en las reuniones de asamblea: 1.ª Corintios 14:34.

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