Introducción

Michael Hardt

Prefacio

La presente serie de «Preguntas frecuentes» está dirigida a las personas jóvenes en la fe. Si bien ellos se formulan muchas preguntas, a menudo no tienen acceso a una enseñanza bíblica concisa. Este folleto busca suplir, en alguna medida, estas necesidades. Intenta presentar la mayor cantidad posible de verdades con un mínimo de palabras.

Durante los últimos años, las «Preguntas frecuentes» se han difundido considerablemente en cuanto a diferentes aspectos de la vida. Ciertamente, las mismas tienen el objetivo de proveer gran cantidad de información a quienes desean aprender más acerca de los temas en cuestión, teniendo en cuenta que ellos disponen de un tiempo muy limitado para la lectura.

La intención de este folleto no es reemplazar un estudio intensivo y detallado de la Palabra de Dios, sino alentar al joven lector a que comience a estudiar de manera sistemática la verdad, “la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3).

La serie acerca de « La Iglesia en la actualidad» (capítulo 7 del presente folleto) fue la primera en ser escrita. La misma tenía como fin ser de provecho en las reuniones de estudio bíblico que se llevaban a cabo en las casas de algunos creyentes del Reino Unido, interesados en el tema. Luego, una versión en francés de esta serie junto con otras siguientes conformaron las bases sobre las que se dictaron conferencias de estudio en la República Democrática del Congo. Más recientemente, se utilizaron estas serie de «Preguntas frecuentes» para estudios similares llevados a cabo en Nigeria.

Estos lugares, tan distintos entre sí, tenían algo en común: muchas personas con sed de conocer más los fundamentos cristianos. Ahora, este folleto —publicado en francés a principios del presente año— es editado en español, con el deseo de que el Señor pueda utilizarlo para el crecimiento espiritual de los suyos, de manera que ellos puedan ser “arraigados y sobreedificados en Él, y confirmados en la fe...” (Colosenses 2:7).

Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de la versión Reina-Valera 1960.

Introducción

La fe cristiana no es un sistema de reglas sino una relación con una persona viva: el Señor Jesucristo.

El primer capítulo trata acerca de una serie de preguntas relacionadas con la persona del Señor: Su deidad, Su humanidad, Su impecabilidad (Él no tenía una naturaleza pecaminosa) y Su relación eterna con el Padre en carácter de Hijo. Pero, además de las glorias de su Persona también consideraremos las glorias adquiridas merced a su obra en la cruz, de la que presentamos algunos aspectos en el capítulo 2: la sustitución, la propiciación, la compra, la redención... Otra faceta de las glorias de Cristo tiene que ver con Sus oficios: Él es nuestro gran Sumo Sacerdote, nuestro Abogado, y también será el Rey de Israel (capítulo 3).

El retorno del Señor comprende dos etapas: el arrebatamiento de Sus santos —la gran esperanza del cristiano— y Su venida en gloria y poder a fin de establecer su reinado durante el Milenio. Las preguntas y respuestas del capítulo 4 tienen como objetivo arrojar alguna luz sobre estos temas.

La muerte propiciatoria de Cristo es la base para la predicación de las buenas nuevas: el evangelio de la salvación. Esto comprende dos grandes partes: por un lado, la justificación de los pecados, es decir, de nuestras acciones pecaminosas, y, por otro, la liberación del poder del pecado. Los capítulos 5 y 6, que tratan estos temas, también pueden ser leídos como una introducción de los primeros ocho capítulos de la epístola a los Romanos.

No obstante, el plan de Dios no se limita a la salvación individual de las almas. En su eterno consejo, y por medio del Espíritu, Dios se propuso formar un cuerpo y “congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos” (Juan 11:52). Y hay algo más grande y maravilloso aún: Dios deseaba unir este cuerpo, la Iglesia, con Cristo y de manera tan íntima como lo está un cuerpo con su cabeza. El capítulo 7 presenta una serie de preguntas acerca del consejo eterno de Dios en relación con la Iglesia, como así también la vida práctica de la Iglesia en nuestros días.

El presente folleto concluye en el capítulo 8 con una breve consideración acerca de la inspiración verbal de las Escrituras. Este tema es de fundamental importancia, pues ninguna otra doctrina bíblica puede ser defendida de los ataques del enemigo si no se tiene la seguridad de que “toda la Escritura es inspirada por Dios” (2.ª Timoteo 3:16).

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