3a. Juan – resumen

Leslie M. Grant

"Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma."

3a. Juan 2

3a. Juan tiene mucho que decir, otra vez, acerca de la verdad y el amor, pero pone énfasis en el amor como acompañamiento necesario de la verdad. Ya que una nueva forma de mal se había levantado: la de un hombre en la asamblea que reclama estar actuando en la verdad y, sin embargo, expulsando a otros - ganándose a recibir incluso al apóstol Juan. Si el amor por los santos de Dios es ignorado de esta manera, entonces ningunas reclamaciones de "la verdad" pueden mantenerse en pie. La verdad y el amor deben mantenerse juntos, como complementos la una del otro, ya que en esto consiste la naturaleza misma de Dios.

Gayo, a quien Juan escribe, es encomendado para que su alma sea prosperada, y Juan expresa el deseo de que él sea igualmente prosperado en salud. Puede que él no haya sido bendecido con fortaleza física para soportar mucho con respecto a controversia; pero su caminar en la verdad y su fiel cuidado y amor para con los que habían continuado en la obra del Señor, son altamente elogiados.

En este caso, los "desconocidos" mencionados son muy diferentes de los "engañadores" de 2a. Juan. Ellos eran hermanos, previamente desconocidos para Gayo, quienes se dedicaban desinteresadamente a la obra de Cristo, no tomando nada de manos de los Gentiles -es decir, por supuesto, de los no habían sido salvos. De igual forma que los engañadores debían ser rechazados totalmente, así debían ser plenamente recibidos los verdaderos siervos de Cristo..

Cultivemos esta piadosa calidez de afecto en un equilibrio apropiado a la verdad, poniendo atención al ministerio de esta Epístola. Nuevamente el apóstol escribe, a pesar de tener la intención de ir en breve.